Rodajas de naranja deshidratada, ramas de pino recogidas en el bosque de Can Puvil, formas geométricas de madera translúcida… Todo cobra una dimensión completamente diferente cuando la luz lo atraviesa desde abajo. La mesa de luz convierte cualquier material cotidiano en algo mágico, y los niños lo saben desde el primer segundo en que se sientan alrededor.

Es una de las propuestas más silenciosas y absorbentes de nuestro día a día. Sin instrucciones, sin objetivo concreto: solo la luz, los materiales y la curiosidad de cada niño. Se miran entre ellos, señalan, colocan, desplazan, superponen. La concentración que aparece de forma espontánea en estos momentos es de las más profundas que existe.

Objetivos que trabajamos


Estimular los sentidos a través de la experimentación

Favorecer la concentración y la memoria

Desarrollar la motricidad fina y la coordinación

Potenciar la exploración, la creatividad y la imaginación

Favorecer la discriminación visual, táctil y auditiva

Acercarse a conceptos como los números, formas y los sonidos

Experimentar con la luz y los elementos naturales

Trabajar las relaciones de causa-efecto y lógico-matemáticas

Desarrollar la función de prensión en manos